traductor

diumenge, 26 de gener del 2014

Article 87) CARTAS A UN JOVEN POETA

Crec que no hi ha millors consells per a un aspirant a poeta, que els que ofereix Rainer Maria Rilke al jove que se li va adreçar adjuntant-li els seus poemes


París, a 17 de febrero de 1903

Muy distinguido señor:

Hace sólo pocos días que me alcanzó su carta, por cuya grande y afectuosa confianza quiero darle las gracias. Sabré apenas hacer algo más. No puedo entrar en minuciosas consideraciones sobre la índole de sus versos, porque me es del todo ajena cualquier intención de crítica. Y es que, para tomar contacto con una obra de arte, nada, en efecto, resulta menos acertado que el lenguaje crítico, en el cual todo se reduce siempre a unos equívocos más o menos felices.

Las cosas no son todas tan comprensibles ni tan fáciles de expresar como generalmente se nos quisiera hacer creer. La mayor parte de los acontecimientos son inexpresables; suceden dentro de un recinto que nunca holló palabra alguna. Y más inexpresables que cualquier otra cosa son las obras de arte: seres llenos de misterio, cuya vida, junto a la nuestra que pasa y muere, perdura.

Dicho esto, sólo queda por añadir que sus versos no tienen aún carácter propio, pero sí unos brotes quedos y recatados que despuntan ya, iniciando algo personal. Donde más claramente lo percibo es en el último poema: "Mi alma". Ahí hay algo propio que ansía manifestarse; anhelando cobrar voz y forma y melodía. Y en los bellos versos "A Leopardi" parece brotar cierta afinidad con ese hombre tan grande, tan solitario. Aun así, sus poemas no son todavía nada original, nada independiente. No lo es tampoco el último, ni el que dedica a Leopardi. La bondadosa carta que los acompaña no deja de explicarme algunas deficiencias que percibí al leer sus versos, sin que, con todo, pudiera señalarlas, dando a cada una el nombre que le corresponda.

Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie... No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?" Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Si debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde. No escriba versos de amor. Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte, brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo.

Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él. Acúsese a sí mismo de no ser bastante poeta para lograr descubrir y atraerse sus riquezas. Pues, para un espíritu creador, no hay pobreza. Ni hay tampoco lugar alguno que le parezca pobre o le sea indiferente. Y aun cuando usted se hallara en una cárcel, cuyas paredes no dejasen trascender hasta sus sentidos ninguno de los ruidos del mundo, ¿no le quedaría todavía su infancia, esa riqueza preciosa y regia, ese camarín que guarda los tesoros del recuerdo? Vuelva su atención hacia ella. Intente hacer resurgir las inmersas sensaciones de ese vasto pasado. Así verá cómo su personalidad se afirma, cómo se ensancha su soledad convirtiéndose en penumbrosa morada, mientras discurre muy lejos el estrépito de los demás. Y si de este volverse hacia dentro, si de este sumergirse en su propio mundo, brotan luego unos versos, entonces ya no se le ocurrirá preguntar a nadie si son buenos. Tampoco procurará que las revistas se interesen por sus trabajos. Pues verá en ellos su más preciada y natural riqueza: trozo y voz de su propia vida.

Una obra de arte es buena si ha nacido al impulso de una íntima necesidad. Precisamente en este su modo de engendrarse radica y estriba el único criterio válido para su enjuiciamiento: no hay ningún otro. Por eso, muy estimado señor, no he sabido darle otro consejo que éste: adentrarse en sí mismo y explorar las profundidades de donde mana su vida. En su venero hallará la respuesta cuando se pregunte si debe crear. Acéptela tal como suene. Sin tratar de buscarle varias y sutiles interpretaciones. Acaso resulte cierto que está llamado a ser poeta. Entonces cargue con este su destino; llévelo con su peso y su grandeza, sin preguntar nunca por el premio que pueda venir de fuera. Pues el hombre creador debe ser un mundo aparte, independiente, y hallarlo todo dentro de sí y en la naturaleza, a la que va unido.

Pero tal vez, aun después de haberse sumergido en sí mismo y en su soledad, tenga usted que renunciar a ser poeta. (Basta, como ya queda dicho, sentir que se podría seguir viviendo sin escribir, para no permitirse el intentarlo siquiera.) Mas, aun así, este recogimiento que yo le pido no habrá sido inútil : en todo caso, su vida encontrará de ahí en adelante caminos propios. Que éstos sean buenos, ricos, amplios, es lo que yo le deseo más de cuanto puedan expresar mis palabras.

¿Qué más he de decirle? Me parece que ya todo queda debidamente recalcado. Al fin y al cabo, yo sólo he querido aconsejarle que se desenvuelva y se forme al impulso de su propio desarrollo. Al cual, por cierto, no podría causarle perturbación más violenta que la que sufriría si usted se empeñase en mirar hacia fuera, esperando que del exterior llegue la respuesta a unas preguntas que sólo su más íntimo sentir, en la más callada de sus horas, acierte quizás a contestar.

Fue para mí una gran alegría el hallar en su carta el nombre del profesor Horacek. Sigo guardando a este amable sabio una profunda veneración y una gratitud que perdurará por muchos años. Hágame el favor de expresarle estos sentimientos míos. Es prueba de gran bondad el que aun se acuerde de mí, y yo lo sé apreciar.

Le devuelvo los adjuntos versos, que usted me confió tan amablemente. Una vez más le doy las gracias por la magnitud y la cordialidad de su confianza. Mediante esta respuesta sincera y concienzuda, he intentado hacerme digno de ella: al menos un poco más digno de cuanto, como extraño, lo soy en realidad.

Con todo afecto y simpatía,
Rainer Maria Rilke

Si voleu escoltar la carta, a més de llegir-la, la trobareu en el programa del 26-01-2014 de Calafell Ràdio, SARAU DE POESIA:  https://enacast.com/calafellradio/#/programs/saraudepoesia/calafellradio_podcast_1224




divendres, 24 de gener del 2014

Article 86) POEMES URBANS



La temàtica de l'arquitectura, que estem tocant en el darrers articles, em fa recordar una deliciosa publicació de poesia temàtica, que va aparèixer durant uns anys, dirigida per l'activista poètica, Adriana Ferran, per altra banda, sòcia de PNLL i bona amiga nostra.
La imatge de la coberta és del pintor Oriol Balmes


DEPOÈTICA era el títol de la publicació, i cada una de les seves aparicions anava sempre acompanyada d'un recital dels mateixos poemes que constitueixen el llibre, i que tenia lloc a la Casa Elizalde de Barcelona.

Avui ens centrarem, únicament, en un d'aquests exemplars, que no anaven numerats, sinó, identificats per la data d'aparició, en aquest cas el 5 de desembre de 2003.

D'aquest exemplar, dedicat a la poesia urbana, extraurem alguns poemes:

PLAÇA DE LA VILA (Marius Sampere)

Brollador, fullam, bust de Llorenç Serra,
trapezis, bancs, la Plaça de la Vila
on tota nostra gent desfila i fila
el teixit de ser un punt d'aquesta terra.

Al vespre droga, vi, guitarra, guerra
dels qui "passen" d'un mon que ja vacil·la.
De dia el guàrdia, l'ordre, la tranquil·la
ratlla del temps-costum, que mai no s'erra.

I dalt, l'Ajuntament, la intacta gerra
curulla de papers, la gran sibil·la
que t'inscriu, i t'educa i et vigila
i et fa pagar i, finalment, t'enterra.

I sempre els dèbils: els coloms i els vells
picant engrunes de minuts al sol,
feliços i cansats de tant ser ells,

uns i altres a punt d'aixecar el vol
pisos enllà, cap el segon bressol
on hi haurà discursos ni castells.

Marius Sampere


Va interpretar el poema, la reconeguda rapsoda Rosa Trian, i, Adriana Ferran va sintetitzar el tema com: La veu de l'observador.

Possiblement, aquesta "Plaça de la vila" correspon a Santa Coloma de Gramamanet, on Marius Sampere hi està força arrelat)

ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Un altra poema sobre tema urbà, va ser el de Rosa Maria Esteller, Adriana Ferran el va sintetitzar com:  La veu ufana, i el va llegir la pròpia Rosa Maria Esteller:

LA GRAN CIUTAT

Malgrat sorolls i bullicia,
m'agrada la gran ciutat;
tot ho trobo una delícia
i el meu cor resta encantat.

Places i avingudes grans,
bells jardins tots plens de flors,
parcs preciosos per a infants,
que alegren els nostres cors.

D'art i cultura en va plena:
grans i insignes monuments,
museus de tota mena
per passar-hi bons moments.

Oficines i comerços
d'esperit ben diligent
tot d'una ens sentim immersos
en un gran nucli de gent.

Des del mar a la muntanya
te un gran sentit d'unitat;
cap persona es troba estranya
si estima i dona amistat.

És la meva gran ciutat,
per a mi la més estimada;
el meu cor em té robat,
i de tots és ben aimada.

Jo a Barcelona he nascut,
d'això n'estic orgullosa;
i aquí ma vida he viscut,
sentint-me sempre joiosa!

Rosa Maria Esteller

eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

M'agrada recordar a la bona amiga, malauradament ja traspassada, Maruixa de Siles, ella va intervenir en aquest exemplar fent la revisió del català, també com a poeta, i,  com a intèrpret del mateix poema, Adriana Ferran va titllar el poema com: La veu desconcertada: 

LA CIUTAT, EXISTEIX?

Camino per la gran ciutat,
travesso carrers i places,
la gent passa indiferent
pel meu costat,
ni una cara amiga
entrelluco entre els passants.
Tot em sembla estrany, desconegut.
Per què el que ara veig,
és tal i com jo ho vaig viure
quan era un infant?
Una parella jove es fa un petó
llarg i caragolat
davant mateix d'El Corte Inglés.
No els cal intimitat.
Res no existeix llevat d'ells mateixos
que s'estimen o... només ées el sexe 
el que els atrau?
Ni se n'adonen de la brutícia i el soroll
que regnen per tot arreu
ni de la multotud que es va formant
a mesura que passa el temps.
Serà perquè el món que els envolta,
com el meu, és inexistent?

Maruixa de Siles

Probablement, aquella dona jove, dinàmica, locutora de ràdio, correctora de català, enginyosa i devertida, Maruixa de Siles, ja estava lluitant, en aquell moment, contra la cruel malaltia que se l'enduria poc temps després, així entenem, ara, que valorés el seu món com a inexistent, recordo encara la meva impresió, quan un dia, parlant d'altres coses, ens va dir, de sobte, a dues amigues, que li quedava poc temps de vida, no ens ho podíem creure, jo vaig dubtar si parlava seriosament o en broma. La resta de la conversa va anar tota en broma, bromes intel·ligents que feia ella, i que nosaltres intentàvem de secundar.

Des d'aquí volem expresar, el nostre record i estimació a la seva persona,  agraint la simpatia i l'amistat que ens va donar.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Un altre poema d'aquell llibre és el de Dolors Castellà i Costa, que Adriana Ferran va denominar com La veu del record:

RECORDS AMABLES

Recordo un carrer amb olor de romaní.
Amb gent amable, veïns d'abans
Voreres amples amb el seu jardí
Les mares cosien, jugàvem els infants 

La guerra per salvar un bocí de llenya
Els enemics del carrer veí per Sant Joan
Les revetlles, les curses de sacs, tots fèiem penya
Els petards i els amors que anaven encetant

La riba, l'olivera, aquella cova...
Quàntes hores de jocs i d'alegries
Les nits clares d'estiu, la neu tant nova
Quanta nostàlgia em porten aquells dies

Però el temps implacable m'ha allunyat
Del carrer, dels amics, d'aquell balcó
I se'm neguen els ulls i m'he penjat
D'un record, d'un carrer, i d'una olor.

Dolors Castellà i Costa

ccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc

El meu poema, CIUTAT MALALTA, Adriana Ferran el va subtitular, amb molt bon criteri: La veu de l'advertiment, i diu així: 

CIUTAT MALALTA

La ciutat està malalta,
els carrers més asfaltats
tenen quiestes de tristesa
i no poden respirar.

La ciutat està ferida,
els barris estan sofrint,
solituds ben amagades,
en els pisos, porta endins.

La ciutat està enfebrida
de sorolls i de brogits,
de les motos i dels cotxes
que no saben on fugir,
d'una pressa que ens esborra
fins i tot el nom d'amic.

No hi ha prou per a guarir-la
amb fer espais verds i pintar
les façanes de les cases,
és necessari plantar
un somriure a cada cara,
donar feina a l'aturat,
protegir els sense sostre,
i a la mainada educar,
donant-los un bon exemple
de solidaritat.

Si això no ho fem,
sens dubte,
la ciutat es morirà.

Maica Duaigües

ddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddd

Tanco aquesta mostra, que podria ser molt més llarga (sento haver-me deixat poemes de bons amics), però, repeteixo, això no és més que una mostra, però els poemes els trobareu en el llibre, o han sortit en altres publicacions, o sortiran...!  Tanco aquesta mostra, doncs, amb el poema de la pròpia creadora del llibre, Adriana Ferran (la poeta dels petons), que, en aquest cas, dona veu a la pròpia ciutat, que no sembla estar massa contenta, ja que la subtitula: La veu de l'avorriment.

LA REINA DE LES FORMIGUES

Sóc la ciutat
Em sento el ventrell inflat,
com una massa amorfa,
que palpita i s'esbatega
per sortir de la pressió
que em tenen sotmesa.
Sóc una colònia d'individus:
amb estatuts, amb lleis,
amb obligacions... forçades!
Amb idees equivocades que parlen de
llibertat!, d'amor!, de felicitat!
Quimeres incongruents
que em provoquen...
MAL DE VENTRE.

Adriana Ferran


Quina pena que la ciutat hagi de sentir-se així. Lluitem perquè es guareixi i sigui feliç, per a que nosaltres també ho puguem ser.

dimarts, 21 de gener del 2014

Article 85) POESIA DE L'ARQUITECTURA

Quan jo era petita (uns onze o dotze anys) vaig veure una pel·lícula que em va impressionar, i, durant un temps, em va fer concebre la il·lusió d'estudiar arquitectura, il·lusió que el temps s'encarregaria de diluir, i no es va acomplir mai.  La pel·licula era El manantial, i l'arquitecte era el gran Gary Cooper. Hi havia una trama amorosa, de la qual no vaig entendre res, i una trama filosòfica sobre ètica, integritat, llibertat, lluita, progrés... que em va colpir profundament.  La autora d'aquella novel·la, Ayn Rand (curiosament, una dona), l'havia dedicat "A la noble profesión de la arquitectura" 

Vaig recordar tot això, quan, fa uns quants dies, vaig anar al Col·legi d'Arquitectes de Catalunya, a la inauguració de l'exposició dels projectes de final de carrera de la darrera promoció d'arquitectes. Feia goig veure tot aquell pomell de joves (gran nombre de noies arquitectes, per cert) mostrant les seves maquetes, explicant per què havien escollit tal o qual treball, amb qui i com l'havien desenvolupat, i, en fi, tots els detalls del camí recorregut i del resultat final.

Jo no vaig arribar a estudiar aquesta noble carrera, però, veure aquest jovent, amb els seus excel·lents projectes, m'ha fet viatjar en el temps i recuperar, per uns instants, aquell descobriment del que és l'esperit de lluita, la creativitat, la il·lusió, i, a l'hora, els dilemes, els obstacles...

De totes aquestes joves promeses; esperança de la nostra Barcelona!, n'escolliré una, per parlar-ne. Ella és JULIETA DURAN, i el seu projecte és molt important per a un gran, extens, ampli grapat de gent, ja que ella és va il·lusionar i va treballar en el projecte de l'adaptació de l'antiga ONCE de Calabria 66 (ja hem parlat d'aixó en un article anterior), per a convertir-lo en un edifici destinat al barri, a les seves necessitats culturals, lúdiques, educatives i socials.

Vaig fer algunes fotografies del projecte de la Julieta en aquella exposició, no son fotos gaire bones, però, si més no, donen idea de les seves -i les nostres- il·lusions.


Julieta Duran, la jove arquitecte que ha fet el projecte
Maqueta
Cartell de l'exposició









Planol
Detalls de la maqueta











Vista de l'exposició

Acabem l'article amb el poema d'un poeta-arquitecte: JOAN MARGARIT

Graduaràs la llum
i tu seuràs a l'ombra.
Si obres o bé ajustes porticons,
si corres una mica les cortines.
Potser també encenent algun dels llums
en un racó perdut. Si ho fas amb cura
podràs aconseguir de formar part
de la penombra i rebre les visites.
Però si hi ha un bell rostre entre els qui vénen
i tots en són de bells els que tu estimes -
obriràs les finestres
perquè la cambra s'ompli de la música
que fa la llum en colpejar el silenci.

Joan Margarit